La tarde en el balneario Lago Merín tuvo un solo color: el del Dolores Cycles Club. La escuadra sorianense redondeó una jornada perfecta durante la segunda mitad de la séptima etapa de la Vuelta Ciclista del Uruguay, llevándose el triunfo en la siempre temida contrarreloj individual y dando un paso gigante en la lucha por el título.
El gran protagonista contra el reloj fue Roderyck Asconeguy. El ciclista trinitario impuso un ritmo demoledor sobre su máquina y detuvo los cronómetros en 22 minutos, 36 segundos y 42 centésimas, un registro inalcanzable para el resto del pelotón. La diferencia sobre sus perseguidores fue notoria: el brasileño João Pedro Rossi, representante del equipo Swift, se ubicó segundo a más de veinte segundos de diferencia (22:56,85), mientras que Agustín Alonso, del Náutico Boca del Cufré, completó el podio de la etapa parando el reloj en 23:00,91.
Pero más allá del triunfo parcial, la otra gran batalla se libraba por la cima de la clasificación general individual. Allí, el argentino Lucas Gaday demostró por qué es el portador de la malla oro. El líder del Dolores Cycles no se guardó nada, culminó en la quinta posición de la etapa con un tiempo de 23:32,55 y, lo más importante, logró estirar la brecha sobre sus escoltas directos.
Sus rivales más próximos no pudieron igualar su cadencia en la ruta. Alejandro Quilci, la carta fuerte del Alas Rojas de Santa Lucía, marcó un tiempo de 23:48,11, mientras que Pablo Bonilla, del Náutico, debió conformarse con un registro de 24:04,19.

Clasificaciones completas: https://www.puntodecontrol.com.uy/81-vuelta-ciclista-del-uruguay
Con estos resultados, Gaday dio un verdadero golpe sobre la mesa y reordenó el tablero de la Vuelta. Ahora, el argentino mira a todos desde arriba con un colchón de 26 segundos de ventaja sobre Quilci y 41 segundos sobre Bonilla. El cuarto escalón de la general pertenece a Ignacio Maldonado, aunque ya bastante más relegado, a más de dos minutos y medio del líder absoluto de la competencia.
La carrera entra en su fase de definición y, tras el desgaste extremo de esta doble jornada, el pelotón deberá poner a prueba sus reservas de energía para lo que resta de la competencia. El Dolores Cycles Club, por ahora, sonríe y marca el paso.
