La Vuelta Ciclista del Uruguay vivió este miércoles la primera mitad de su jornada más esperada. El menú del día, que propone una exigente doble etapa, comenzó por la mañana con un tramo en línea de 85 kilómetros uniendo la ciudad de Melo con la fronteriza Río Branco. En un trazado rompepiernas por la Ruta 26, marcado por sus constantes repechos y subibajas, el argentino Lisandro Bravo fue quien levantó los brazos para darle una gran alegría al Club Ciclista Cerro Largo
La carrera se encendió rápido con la formación de una fuga de altísimo nivel. Del pelotón lograron despegarse cuatro pedalistas: Anderson Maldonado defendiendo al Náutico, Ignacio Maldonado por el Armonía Cycles, el brasileño Bruno Martin Lemes del Swift y el propio Lisandro Bravo.
El desarrollo de esta escapada fue una verdadera partida de ajedrez sobre ruedas. Los tres primeros, ubicados a poco más de tres minutos del líder de la general, tenían la urgencia de descontar tiempo y asumieron todo el desgaste de ir cortando el viento. Bravo, por su parte, hizo gala de una frialdad táctica notable. El argentino viajó a rueda sin pasar a tirar en ningún momento, cumpliendo órdenes de equipo para no perjudicar a su compañero Matías Presa, quien se encuentra igualado en tiempos con los demás integrantes de la fuga.
La diferencia de los punteros llegó a rozar los tres minutos, momento en el cual el grupo mayoritario encendió las alarmas. El trabajo de persecución fue asumido por una alianza de intereses: el Dolores Cycles Club, enfocado en proteger la malla oro de Lucas Gaday; el Alas Rojas, resguardando el tercer puesto de Alejandro Quilci; y el propio equipo de Cerro Largo, que controló el ritmo para asegurar que la fuga llegara a destino, pero sin que la renta de tiempo pusiera en jaque la clasificación general.
El desenlace en las calles de Río Branco se dio tal como lo planeó la escuadra arachana. Lisandro Bravo, habiendo ahorrado sus piernas durante todos los kilómetros previos, desató su potencia en el embalaje final y cruzó la meta con clara superioridad. Anderson e Ignacio Maldonado debieron conformarse con el segundo y tercer lugar del podio respectivamente, mientras que el norteño Martin Lemes ingresó en la cuarta ubicación. El pelotón principal hizo su arribo apenas 52 segundos más tarde, dejando la clasificación general al rojo vivo.
Tras el intenso desgaste matutino, el pelotón no tiene tiempo para el descanso. A partir de las 16:00 horas, las miradas se trasladan al balneario Lago Merín, escenario de la siempre temida y decisiva contrarreloj individual.
Los especialistas se enfrentarán a un trazado de 19,4 kilómetros sobre un terreno mayormente llano, ideal para acoplarse y mover grandes desarrollos. Como marca la tradición de la prueba, el orden de partida será inverso a la clasificación general. El último hombre en descender por la rampa y enfrentar al cronómetro será el líder de la carrera, quien buscará defender su codiciada malla oro.
